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jueves, 7 de enero de 2010

Transmitir ciencia como profesión: ¿divulgador vs periodista científico?

La divulgación de la ciencia y su difusión son actualmente dos profesiones claramente reconocidas y diferenciadas. Normalmente, la primera la suelen ocupar científicos que se dedican (en muchos casos, en su tiempo libre y por motivados principalmente por la vocación) a la magna empresa de acercar la ciencia a los ciudadanos. La segunda está relacionada con el periodismo, concretamente periodistas científicos, profesionales que conocen perfectamente el medio de comunicación en el cual trabajan.

Como es lógico y común a tanta cosas en esta vida, el éxito de cada una está supeditado al beneficio obtenido en su ejecución. Desde hace mucho tiempo, la divulgación no está bien considerada en el mundo de los científicos como actividad útil para la promoción profesional, o lo que es lo mismo, no contaba dentro de los índices estándar de evaluación de la actividad científica como son los artículos publicados, los proyectos aprobados, las tesis doctorales dirigidas, etc. Eso ha hecho que sea más la vocación de cada uno la que más ha influido de cara a la producción divulgativa. Para nuestra suerte, esta tendencia está cambiando poco a poco. Y lo hace a un ritmo lento ya que el muchas veces los científicos sueles ser "bastante conservadores" en este sentido. Cada día aparecen más iniciativas promovidas por los poderes públicos (y privados aunque en menor cuantía) en este sentido como convocatorias de ayudas económicas para proyectos y actividades de divulgación, congresos, publicaciones, etc. Algunos ejemplos los iremos anunciando en este blog conforme vayan apareciendo...

Desde el punto de vista profesional, ser periodista científico es un trabajo en alza. Cada vez, en los medios de comunicación masivos y tradicionales (prensa, radio y TV) aparecen más ejemplos de cursos y másteres relacionados con el tema (que también iremos anunciando aquí a su debido tiempo). Es una profesón muy demanadada actualmente.

Además, con las que se conocen como Tecnologías de la Información e internet, cada vez es más fácil ganarse la vida transmitiendo ciencia. Y aquí la eterna pregunta: ¿qué quiero ser, divulgador o periodista? Para lo cual, sería interesante tener claras una serie de conceptos e ideas que nos puedan ayudar a "encontrarnos" y que dependen en gran medida al público que van dirigidas.

La divulgación científica suele estar desarrollada por personas con una alta cualificación en ciencia (normalmente científicos aunque cada vez hay más periodistas) y suele estar dirigida a personas con cierto nivel de cultura científica, o lo que es lo mismo con cierto nivel de dificultad.
La comunicación de la ciencia es más generalista ya que debe englobar un público más amplio (en cuanto a nivel de cultura científica se refiere) y suele desarrollarse por profesionales con conocimientos periodísticos.
La difusión de la ciencia debe elegir entre la divulgación y la comunicación, y adaptarla al medio de difusión (los clásicos: prensa, radio y TV o los basados en internet: webs, blogs, wikis, foros, redes sociales, youtube, etc.).

Posiblemente y para obtener éxito en este mundo (sobre todo si se quiere uno dedicar profesionalmente), se debe elegir entre esta serie de ideas y potenciarlas en base a las capacidades de cada uno. Lo fundamental es adaptarse al medio de difusión y al público al que uno se dirige.

Como ejemplo, el mundo de los blogs. Algunos requisitos mínimos necesarios para

miércoles, 20 de agosto de 2008

Ciencia y maternidad. Una dificultad más que añadida.

“Si no todas las mujeres conciben hijos, sí todas conciben ideas”

Emilia Pardo Bazán, (1851-1921)


Si ya de por sí, cualquier carrera profesional para una mujer es un camino duro, sacrificado y muy competitivo, en ciencia lo es todavía más, no sólo en este país si no también en el resto de Europa. Sólo falta observar como “se pierden” las mujeres investigadoras en los distintos escalones del sistema científico español en su progresión profesional (algunos datos lo revelan: sólo el 13% de catedráticas, no más del 15% de investigadoras del CSIC, el 27% de empleadas en los departamentos de I+D de las empresas...). Y por lo visto, no es debido al número de mujeres que se dedican a la ciencia, ya que de estudiantes universitarias y de doctorandas (primer paso en la carrera investigadora), el incremento es cada vez mayor. ¿Motivos?, muchos, entre los que destacan la "educación sexista", así como la falta de investigadoras como modelos de referencia. Y es que aunque parezca mentira, “-No es fácil admitir que las principales causas de la desigualdad de género en la ciencia son las múltiples formas de desmotivación, marginación y discriminación por sexo aún vigentes en los albores del siglo XXI-“, afirma Flora de Pablo, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT). Además, según Pilar Tigeras, directora del área de Cultura Científica del CSIC, la causa más grave es “-la dificultad para conciliar la familia con el trabajo. Basta un dato: por cada hombre que abandona su empleo por razones familiares, lo hacen 27 mujeres-”.

Una cosa está clara y todos la sabemos. Esta situación no es debida a una “falta de capacidad”, sino a una “falta de posibilidad” .Compaginar ciencia y familia se convierte en muchos casos una tarea casi heroica. De hecho, en una encuesta realizada a 48 investigadoras españolas nacidas antes de los 1950, confirmó que el 53% no tuvieron hijos, afirmando muchas de ellas que hubiese sido contraproducente para su éxito profesional. Pero, ¿el retraso de las féminas en ciencia es debido a la maternidad exclusivamente? Hace tiempo que en otros países lo han descartado. Según la premio Nobel Christiane Nüsslein-Volhard, de ser así, en Alemania tendría que haber un 25% de mujeres Directoras (como ella) entre los 80 Institutos Max Planck ya que ese es el porcentaje de alemanas sin hijos.

¿Optimistas del futuro? Debemos serlo, aunque sí es cierto que los avances transcurren demasiado lentos. Acciones como las desarrolladas por los poderes públicos (la Ley de Igualdad, la asignatura “Educación para la Ciudadanía” o las recién publicadas prestaciones económicas por hijo), avanzan en la dirección correcta. Aunque es posible que una de las más importantes sea, en palabras de Flora de Pablo, superar eso de que “-El problema empieza en nosotras porque sabemos que todo nos va a costar más-“.

Para leer más:

-“Biología y Biomedicina: un área de mujeres fértiles”, Flora de Pablo. Arbor CLXXII, 679-680 (Julio-Agosto 2002), 579-604 pp.

-Mujer y Ciencia, CSIC